Los comienzos de una empresa

Cuando nos dedicamos a trabajar en relación de dependencia en determinada empresa durante mucho tiempo, y luego nos disponemos a instalarnos en forma autónoma, nos encontramos con un montón de interrogantes. Es sabido que antes no tuvimos que pensar mas que en cumplir con el trabajo asignado, y esperar a fin de mes para cobrar el sueldo correspondiente, así como constatar en forma esporádica si el contrato estaba en vigencia, etc.

Pero ahora es importante calcular el tiempo y la libertad de acción que el mismo nos pueda dejar, durante y después de terminada cada jornada. La buena gestión en la nueva empresa debe estar garantizada por el trabajo de una persona especializada en “el papeleo” que la empresa requiere (si el propietario no lo es), esto lleva mucho tiempo y dedicación por ser de vital importancia.

Debemos tener en cuenta que una nueva empresa a iniciar no será un hobbie para distraer las tardes aburridas, sino que nos pedirá seguramente más tiempo del que dispongamos para dar, por esa razón deberemos organizarnos para poder trabajar y obtener los resultados económicos que seguramente anhelamos al iniciarnos.

Cuando creamos una empresa lo hacemos seguramente por la razón de aumentar u obtener un buen rédito económico a cambio de un producto o de la prestación de un servicio. En caso de ser un producto, resulta sencillo, ya que los gastos que se originan son más o menos claros. Pero no sucede lo mismo cundo se trata de prestar un servicio ya que se está primero que nada entregando el tiempo del emprendedor y sus conocimientos, que seguramente fueron alimentados por el costo de una carrera o el tiempo invertido en lograr determinado conocimiento. Una vez que nos hemos concientizado de este tipo de valores, será posible determinar teniendo en cuenta varios factores mas, que son menores pero se deberán agregar, cual será el costo del trabajo a realizar

Tener una idea, tratar de darle forma y conformar con ello una empresa, constituye sin duda, un desafío, pero no es un imposible. Tenemos ejemplos de empresarios que no hace mucho se estaban iniciando, dando pasos inseguros, pero con una resolución de mantenerse firmes contra viento y marea, y hoy se han consolidado en la dirección de un importante negocio.

Y tenemos la certeza de que todos ellos vivieron una situación parecida o igual a la que hoy se enfrenta quien comienza.